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  • Luis Sánchez Pérez*

La foto de la vergüenza: los virreyes mexicanos


Seguramente usted conoce la fotografía del 1 de diciembre de 2012, que quedó como testigo de una reunión de la CONAGO, en la que aparecen 10 de los 19 gobernadores de extracción priista que enfrentan cargos penales.

En esta postal de la vergüenza se encuentra el neoleonés Rodrigo Medina, ya procesado, y el tabasqueño Andrés Granier, preso en un hospital desde 2013. Aparecen, juntos en la imagen, los Duarte, César de Chihuahua y Javier de Veracruz. Éste último detenido en Guatemala, mientras que Duarte Jaques continúa prófugo. A la derecha del presidente Peña Nieto está Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo, escondido. También aparece el michoacano Fausto Vallejo, quien dejó el cargo por escándalos criminales. Atrás de Borge está el coahuilense Rubén Moreira, marcado por la sospecha de no haber actuado contra los supuestos excesos de su antecesor, su hermano Humberto Moreira. También aparece el nayarita Roberto Sandoval, señalado por cubrir a su fiscal Edgar Veytia, así como el colimense Mario Anguiano, acusado de desvío de recursos por el Congreso local. En la imagen también aparece el tamaulipeco Egidio Torre, señalado al igual que sus predecesores en el cargo -Tomás Yarrington y Eugenio Hernández-, de permitir la impune actuación del crimen organizado.

La generación que cambiaría al país es ahora protagonista de un escándalo de corrupción sin precedentes. Detener a los presuntos responsables ya no basta, señalan analistas y opositores. Ahora lo importante es que regresen el dinero que se llevaron y que el PRI, y todos los partidos políticos, empiecen a construir una clase política que no esté contaminada. Diez son los gobernadores acusados que aparecen en la fotografía, pero en total son 16 los investigados, presos, procesados o prófugos, que pertenecen tanto al partido oficialista como a la oposición. Las acusaciones van desde corrupción hasta nexos con el narcotráfico.

"Esto es sin precedentes. Nunca se había visto un número tan grande de gobernadores capaces de desviar decenas de millones de pesos, que nadie sabe a cuánto asciende lo que se les reclama, y que no haya consecuencias hasta años después", dijo a Infobae Tony Payán, director del Centro de Estudios sobre México de la Universidad de Rice, en Texas.

Hasta el 2012, cuando el PRI regresó a Los Pinos, a los gobernadores priistas se les llamaba el “Grupo de los Virreyes” que podían hacer y deshacer cuanto quisieran en sus estados. Los Virreyes que despreciaban al poder central de Felipe Calderón y Vicente Fox.

Podríamos fijar 1988 como el año en que arrancó la competencia electoral. Las formas cambiaron, pero en el fondo prevaleció la misma cultura primitiva. La expresión de Carlos Castillo Peraza -el priista que todos llevamos dentro-, representa algo más que el sello de unas siglas. Significa una rendición del ciudadano al poder, una vieja cultura de súbdito en la cual no se respeta la dignidad en una doble concepción: la del ciudadano que ejerce su voluntad sin recibir nada a cambio, y la de quien es capaz de reflexionar y resistir a las manipulaciones.

Se han dado fallas en la democracia, pero debemos insistir en mejorarla por ser el único sistema que permite su perfectibilidad. Si nuestra generación no logra atraer y convencer a las nuevas generaciones, fracasará. Es preciso recuperar el valor de la palabra, revisar el discurso político y reiterar la lección de Adolfo Ruiz Cortines, de ser siempre congruente entre nuestros dichos y nuestros hechos. Seguramente los "virreyes" que se autoproclamaban la nueva y mejor generación del PRI, tendrían que regresar al pasado y aprender a demostrar ética política y, sobre todo, amor por México.

Columna de LID para Cuarta

*Luis Sánchez Pérez es investigador de medios de información y mecanismos de participación ciudadana en el Laboratorio de Innovación Democrática (LID), y Consejero en Defensa de las Audiencias del Sistema de Radio, Televisión y Cinematografía de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

#Corrupción

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